No hay quien no hable del festival y no somos la excepción. ¿Cómo fue  esa fiesta de la shuperidad y el arribismo que es Lollapalooza? En lo que sigue.

Por Fran

Son las cuatro de la tarde y estoy metida en el Santa Isabel de la Intermodal La Cisterna, abasteciéndome para el largo día. Llamo a una amiga que ya estaba en el Parque O’Higgins para preguntarle si se puede entrar botellas o le dan mucho colors, y me cuenta que el “show secreto” del escenario Kidzapalooza es nada más y nada menos que Dave Grohl. “Si puedes, vente corriendo, está por empezar”. Agarro unas galletas y unas ramitas y parto. Botellas no, porque efectivamente le dan mucho color.

Corrí lo más que pude y a las cuatro y media ya estaba entrando al parque. Estando dentro del parque, corrí un poco más. Me sentí como los Forrest Gump que iban a la maratón, ahora que está de moda ser runner. La primera pregunta que me hago es si había que venir uniformado a esta cuestión, porque la cagó que las minas andaban todas vestidas iguales. ¿Había alguna marca de shores cortos y bototos auspiciando el festival? Me siento una hipster por no ser hipster dentro de tanto hipster. La hueá es que llegué al puto escenario y mi amiga me cuenta que habían suspendido el show de Grohl porque al parecer no habían tenido tiempo de prepararlo. Me seco el sudor, saludo a los amigos que están con ella y pienso “puta que hay tierra acá”, mientras veía una nube de polvo en suspensión que estábamos obligados a tragar con hidalguía. Literalmente, masco el polvo de la derrota. Mala cuea nomás, poh.

Podría haber formado un recorrido súper lolein si hubiese ido a sapear lo que había en los otros escenarios, pero en realidad me importaba poco. De hecho, no le hubiese entregado lucas a Perry Farrell de no haber estado Foo Fighters, porque reconozcámoslo: la mayoría del line up, al igual que el año pasado, estaba maometano. ¿Han cachado los carteles que sacan los grandes festivales, esos que ponen en letras grandes a los headliners y las letras se van achicando conforme la popularidad/importancia de los grupos? Bueno, los dos Lollapalooza que se han hecho acá se han formado en un 90% con bandas escritas en esos carteles con cuea con letritas medianas-tiradas-pa-chica. Con cuea. Creo que con eso digo todo.

El asunto es que iban a ser las cinco de la tarde y ya había ñoños en el escenario principal esperando a Foo Fighters, amarrados a las rejas con su mejor cara de niño en vísperas de Navidad. Me pareció excesivamente temprano para pegarme como lapa a ese escenario, así que preferí ir a buscar algún lugar para comprar agua. Y respecto al sistema de compra, te quiero decir, Perry Farrell (porque yo sé que estás súper preocupado de mi comentario sobre tu festivalito en Bronto), que te puedes introducir por el ogt los famosos “tickets”. Qué paja hacer cola para comprar las leseritas, siendo que uno con efectivo puede comprar tranquilamente lo que quiera y donde quiera. Así que caminé y caminé hasta casi las afueras del parque para comprar en efectivo un agua mineral de 500cc que me costó LUCA. Porque así es el ingenio del shileno, aprovechándose de que uno no puede entrar botellas. Y en este punto, quiero decir que me parece súper maricón disfrazar esa medida de no dejar entrar botellas como si fuese algo para nuestra propia seguridad, mientras todos sabemos que es porque es el medio negocio vender bebestibles adentro.

Venía de vuelta de comprar mi agua mineral y un par de locos de la revista i-Pop empezaron a repartir ejemplarers que venían en una bolsa. Me senté en la reja del escenario principal a hojearla, mientras sonaba Joan Jett, y pienso “¿y de dónde chucha salió tanto fan de Joan Jett?” y me autorespondo “ah, porque Dave Grohl dice que es bacán”. La manía de sentir la obligación de que te tiene que gustar lo mismo que tu artistas favoritos (hola, fans de Mike Patton y John Zorn). Al rato se acercaron unas pelolais old school con una niñita de unos 8 años vestida con una polera de Joan Jett diciendo “¿podríamos pasarla para el lado del escenario? Es que quiere que la Joan le firme la polera ¡es la fan más pequeña de Joan Jett!” (eso último con voz de ¡es digna de entrar al Record Guiness!). Pero nadie las pesco, y al parecer la niñita no cachaba ná. Conclusión: lo mejor de la revista era que traía unos masticables de regalo.

Y bueno, llegó la hora de ver a Foo Fighters. Si leyeron todo lo anterior esperando que les hiciera en este punto un review, ¡cagaron!, porque no lo haré. Sólo quiero enumerar algunas cosas que anoté en mi cuadernito de Hello Kitty mientras venía en la micro de vuelta a mi casa:

1)      Sobraron canciones: Perdieron mucho tiempo haciendo covers. Entre el de Pink Floyd, subir a la Joan Jett al escenario y los otros guiños a distintas canciones que alargaban sus propias canciones, me pareció innecesario. Además, no podís ponerte a tocar dos de las canciones más fomes de tu último disco y dejar afuera dos de las más bacanes (sí, a ti te digo Rope y Arlandria). El único semi-cover que perdono: la alusión a Feel Good Hit of the Summer de Queens of the Stone Age. Bendito seas, Josh Homme, tú y toda tu descendencia.

2)      Faltaron canciones: de las que me hubiese encantado/fascinado escuchar (aunque sé que no todas las suelen tocar en vivo hoy en día), estaban Bridge Burning (Dave Grohl culiaaaaao pos hueón, una de las mejores del último disco y se cagó con esa), Dear Rosemary y I Should Have Known (también del último disco; ¡pa qué te cagai con esas si venís a promocionar el Wasting Light, Dave, por las rechucha!), DOA, Next Year, Skin and Bones, Walking After You, Hey! Johnny Park, Ain’t it the Life (si cree que faltaron también otras, lo invito a expresarlo en un comentario más abajito, gracias).

3)      La cagó que había muchos fans de Foo Fighters, coreaban hasta las canciones-no-single. Bien por eso, creo.

4) Un show despacio:      Según lo que había visto en los DVD respectivos, el show en vivo me lo imaginaba una hueá potentísima, ensordecedora, adrenalínica a tope. Y la verdad es que fue bien adrenalínico (Dave Grohl es el medio frontman, la cagó), pero el volumen me decepcionó. He ido a recitales con mejor volumen. Sobre todo en lo que respecta al micrófono. Escuchaba más fuerte mi voz cantando que la de Dave Grohl. De hecho, a ratos ni siquiera la escuchaba del todo ¡y eso que estaba PEGADA a la reja! Puta la hueá, Dave. Tenís que asesorarte con Josh Homme. Ese loco cacha de recitales con volumen a too shansho y sonido majestuoso.

5)     Alto gato boludo, oh oh oe ohh: Cuático que cada vez esté más difundida acá la costumbre argentina de corear las melodías de las canciones.

6)      Denle un Ritalín a Grohl y quítenle el café, por las rechucha. Igual me cae bacán <3

7)      Foo Fighters rompe relaciones: antes de empezar el concierto, una mina mega-desesperada llegó al costado a hablar con los guardias porque el pololo estaba metido al medio de la masa que ya se apretujaba y éste tenía TODAS sus cosas (celular, bolso, etc.). Les pedía que lo buscaran, y lo describía físicamente. Como si el hueón fuese tan particular que iban a ser capaces de reconocerlo. Si ni siquiera el look Skrillex es original a estas alturas; vi como a diez Skrillex caminando por el Parque O’Higgins. La cosa es que hasta habló con el staff gringo de los Foo Fighters y el pelao gordo de ojos azules le decía que no podían hacer nada, así que dejara de huear, pero en buena. Y eso que a la mina ni le gustaban los Foo Fighters, según decía. Mi conclusión: si te van a dejar botada a tu suerte sin plata y sin celular, privilegiando ver a un grupo de música, déjame decirte, lolita, que ese hueón como pololo no vale la pena. En volá como pololo de Dave Grohl, sí.

Igual siento un poco de pena por los aseadores del Parque O’Higgins, quienes se quedaron hasta altas horas de la madrugada tirando aserrín, porque ¡qué manera de gotear las minas por Dave Grohl! Y sí, está bien rico el tonto, pero de ahí a gritarle ¡MIJITO RICOOO! Cada cinco minutos… andá a cagar.

En resumen: fue bueno, pero nunca tanto como pensé que sería. Sin duda un concierto memorable, pero también tuvo algunos puntitos bajos. Así que no le chupen tanto el pico a Dave Grohl, porque pueden terminar con queilitis angular (a.k.a. boqueras).

 

P.S.: Mención honrosa pa’l curao que se pasó en la micro de ida y llegó hasta el terminal y de vuelta de nuevo se pasó y llegó a mi pueblors, y eso que se bajaba en un lugar que quedaba a medio camino. Probablemente ese hueón mañana despierte en Molina. Un campeón.