Nos introdujimos nuevamente en las mentes de los comentadores de este concurrido portal de noticias para graficar el imaginario de país que comparten una gran cantidad de ellos.

 

6.- EMOL no miente, lo demás no existe

Pero EMOL jamás

Para los comentadores de EMOL, no hay nada más allá de este sitio web. Así de simple. Algunos han oído hablar de un sitio que se llama LATERCERA.COM y han compartido su talento comentador ahí. Pero el resto de los medios no son más que panfletos para ellos. Si no salió en EMOL, no debe ser verdad, debe ser una mentira de algún comunista.

Es por eso que hay temas del Chile de hoy que son considerados falsas “conspiraciones” provenientes de gente que “parece que mira mucho a Salfate”. Estamos hablando de temas como el conflicto mapuche en el sur producto de la brutal represión del Estado desde hace ya varios siglos.  O los abusos de poder y violencia de carabineros contra los manifestantes chilenos. O la existencia de una pobreza extrema, marginal y excluyente, que reduce a lo imposible la capacidad de “emprender” a quienes viven en ella. Incluyen también en este segmento de conspiraciones la existencia de un oligopolio que trabaja sólo en base de su propio beneficio y su supuesta colusión con el poder político.

En fin, cosas insignificantes por el estilo que son atribuidas al efecto de “ver muchas películas” y en ningún caso a la revisión de hechos históricos recurrentes, probados y aceptados por la gente seria de este mundo.

 

5.- Hay dos clases de chilenos: los que trabajan y los comunistas

Las dos clases sociales de Chile

Según el mundo de EMOL, los únicos chilenos que valen la pena son aquellos que trabajan, trabajan y trabajan. Aquellos a los que no se les regala nada porque les gusta comprárselo. Y que, como ellos ya se lo compraron, quieren que a los demás tampoco se les regale, sino que les cueste bien caro. El resto de los chilenos, es visto como un ejército de salvajes comunistas sin alma ni Dios. Gente que no trabaja porque sueña con que el Estado les regale todo. Quejones que no se contentan con nada. Gente que odia  su propio país, puesto que responde a intereses del marxismo internacional.

Una excepción. Para los comentadores de EMOL existe un segmento medianamente respetado que no trabaja: los “estudiantes que estudian”. Este concepto se refiere a todos aquellos estudiantes que no se quejan ni organizan tomas o marchas. Es un concepto extraño, puesto que es difícil saber si aquellos que “estudian” realmente lo están haciendo, ya que los comentadores de EMOL en realidad sacan esa conclusión a raíz de que estos estudiantes no se quejan. Sí, suena raro, pero no es imposible de entender. En el razonamiento lógico de un comentador de EMOL, si un estudiante se queja, es porque no estudia, ergo, si no se queja, está estudiando. En fin, es todo un universo mágico el de los comentadores de EMOL.

 

4.- Hay dos clases de mapuche: los que trabajan y los vagos terroristas

Lautaro, un terrorista famoso

Sobre los mapuche, la opinión es similar. Están aquellos que trabajan, que han emprendido sus empresas o que se integran amistosa y voluntariamente a la sociedad chilena. Aquellos que no andan reclamando estupideces ni interrumpiendo la agenda económica del país o los intereses de los latifundistas, porque tienen mucho trabajo que hacer y muchos derechos que comprarse. Aquellos que no se reconocen como Nación, porque si lo hicieran, entonces no tendrían trabajo, sino que estarían vagando por la vida. De nuevo, tiene cierta lógica lo que dicen, ¿cómo vas a tener tiempo para pensar si no es gracias al hecho de ser un vago? (sí, al parecer, los comentadores de EMOL consideran que la Grecia Clásica no era más que una época comandada por un montón de vagos). Para los participantes de este foro de opiniones, la gente que trabaja no tiene tiempo libre, excepto, claro,  para comentar en EMOL.

El resto de los mapuche son vistos cómo unos terroristas comunistas que no trabajan y atacan la propiedad privada, el estatuto más importante de una sociedad moderna. Unos “resentidos” que andan reclamando por algo que pasó hace como 500 años. Además, son vistos como unos borrachos idiotas que se merecen su desdicha por lo mismo, por borrachos.

Piensan, también, que estos mapuche son malos de nacimiento, genéticamente comunistas, ya que su violencia contra fundos y camiones no tienen nada que ver con esa “falsa intervención” supuestamente semi militarizada en el sur que han inventado los pasquines (ítem incluido en la sección de conspiraciones del primer punto de este artículo) . Claro, tienen mucha razón para pensar eso, como ya mencionamos, los problemas de la comunidad mapuche con carabineros en el sur no han aparecido aún en EMOL.

A raíz de esto, creemos tener una idea de lo que estas personas esperan de los mapuche: que sean como los indígenas de Estados Unidos, por ejemplo, millonarios dueños de un casino y alejados completamente de sus raíces (millonario: persona que nos otorga la posibilidad de tener un trabajo).

 

 3.- “20 años”, la frase mágica

"Dejen gobernar, opinen cuando cumplamos 20 años como la Corruptación"

 

Se ha convertido en una especie de comodín discursivo: culpar a la concertación de cualquier cosa al decir que ellos estuvieron 20 años y los problemas persisten. Le damos la razón en cierta medida: definitivamente la Concertación muchas veces no quiso empujar reformas importantes por el simple hecho de que en un momento las condiciones se volvieron favorables también para ellos. Pero evocar los famosos 20 años sin acordarse de detalles como un tal Boinazo, unos cuantos “senadores designados”, o  la presencia de cierto comandante en jefe de las F.F.A.A. hasta 1998,  entre otras cosas, parece ser, por decir lo menos, caprichoso.

Pero los comentadores de EMOL no están para enredos intelectuales ni clases de historia exprés. Lo suyo son los eslóganes,  las frases prefabricadas y los ingeniosos juegos de palabras (léase “poner candado a la puerta giratoria”, “barrer con la delincuencia”, “tranchantiago”, etc.) Además, consideran que Chile se fundó hace 22 años y que todo lo anterior no existe o no tiene nada que ver (a pesar de que mucho de los actuales personajes del oficialismo hayan participado en esa época inexistente de nuestra historia).

Y bueno, este argumento resulta ser bastante ingrato para los que no se alinean con el pensamiento político de los comentadores de EMOL ni la “Corruptación”, ya que por culpa de esos benditos 20 años y la ley del empate, los chilenos que han pedido reformas profundas desde hace aún más tiempo, tienen que resignarse al mantenimiento de las injusticias que imperan.

 

2.- La ortografía es la madre de todos los argumentos para vencer a tu contrario

"¡Aprende a escribir, resentido!"

El fantástico mundo de los argumentos de EMOL cuenta con otro comodín infalible: la ortografía. No importa cuál sea la discusión, no importa cuán consistente pudo haber sido tu argumento, no importa si eres Albert Einstein: si has cometido una falta de ortografía, sonaste, se acabó la discusión. Es como el K.O. de los trolleos, la llave de sumisión de nuestro campo de batalla virtual. Después de eso, el afectado se transforma en un ignorante, burro, pobre idiota que no merece el respeto de nadie.

Con esta máxima, no es demasiado difícil imaginar lo fascinantes que son las discusiones de los comentadores de EMOL. Pero, ¿qué relevancia tiene para el Chile de hoy este aspecto aparentemente inocente que destacamos en este pasquín comunista que estás leyendo?

En nuestra opinión, argumentos como estos dan a entender que en realidad no hay muchas ganas de discutir en ese portal de noticias, sino, más bien, de reconocerse como afines entre quienes lo sean, y de tumbar a los otros que no lo sean. Pero, de nuevo, ¿cuál es la importancia de esto? Tal vez encontremos la respuesta a esta incógnita en el siguiente punto de este post…

 

1.- No todo está bien

"Deberían habernos conquistado los ingleses"

No hay que ser injustos con los comentadores de EMOL. Y es que tampoco son una tropa de ilusos que creen que está todo bien. No, ellos ven muchos problemas en nuestro país. Pero estos problemas tienen una perfecta explicación: cuando no son producto de la “desconcertación”, son culpa de la genética chilena. “Es la raza la mala”, dicen. Esta, sin duda,  es la clave del imaginario de los comentadores de EMOL.  Pensémoslo un segundo, ¿es posible que tanta hostilidad y virulencia provenga de la nada? Seguramente que no, tiene que tener una raíz.

Vayamos a ésta: si hay un problema en la “raza” chilena, ¿cómo se arregla? No se puede. “Árbol que nace torcido jamás su tronco endereza”. Por esto, no se puede perder el tiempo discutiendo con aquellos chilenos defectuosos, no se les puede preguntar qué quieren, no se les puede tratar con respeto, no se les puede hacer caso en sus demandas: sus ideas son producto de una falla congénita que no cambiará. Lo más lógico, entonces, es simplemente despreciar a este segmento defectuoso. Que se calle, que se trague sus palabras, que se vaya del país, que se seque en la cárcel, que retroceda el tiempo y un personaje con “mano dura” se encargue de extirparlo de la parte sana de la raza.

Sí, sabemos a qué suena eso  y no creemos ser demasiado exagerados. El mundo de EMOL es un mundo de palabras. Pero, tal vez, si hacemos el experimento de poner  una pistola en las manos de esta gente hiperventilada, podríamos ver si este concurrido debate de ideas seguiría siendo eso o, más bien, un caso de un real, tenebroso y creciente fascismo made in Chile.

 

 

 

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