Dormir siesta es un arte. Claro, cualquiera se puede quedar dormido en la micro, pero pocos lo pueden hacer con estilo. Elegimos 5 lugares de Santiago donde es posible dormir como se debe.

 

5.- Último vagón del metro

Eminentes posturologos soviéticos diseñaron los primeros asientos del metro de Santiago con el único próposito que nadie se quedara dormido en el trayecto a sus trabajos. Con los más recientes trenes este concepto se ha ido quedando atrás y los asientos son más cómodos. Pero nada supera a dormir sentado en el suelo del vagón. El sueve vaivén del tren hace el mismo efecto que si Dios mismo te meciera hasta dormirte. No molestas a nadie en el último vagón y el permanente calor que se instala en el metro a partir de noviembre pone a tu cerebro en estado de pausa, ideal para dormir. Ah, eso sí, te expones a multas de pacos aburridos sin nada mejor que hacer que aplicar una ley estúpida de 1975, pero si eso llegara a pasar, agarra al paco y tíralo a las vías del metro.

4.- Los pastos del campus Juan Gómez Millas

La Universidad de Chile podrá carecer de infraestructura o profesores de este siglo, pero sus falencias las compensa con sus envidables áreas verdes. Juan Gómez Millas es el campus perfecto: mucho pasto y botillerías cercanas y a precios módicos. De hecho lo difícil sería no poder dormir en sus pastos. A nadie le importa pillar a gente durmiendo.

3.- Biblioteca Nicanor Parra UDP

La Universidad Diego Portales tiene un coeficiente de siesta pública igual a cero. Ninguna de sus facultades tiene espacios públicos dignos para dormir. La mayoría de sus sedes fueron diseñadas por el arquitecto y genio del mal Mathías Kltoz, alguien que cree que diseñando cubos de concreto la gente aprende más. Como sea, el único espacio donde se puede dormir bien es tan bueno, que compensa todo lo demás. En la nueva biblioteca/centro de extensión Nicanor Parra (un nombre elegido directamente desde el departamento de márketing) existen unos bergeres ideales para poder dormir. Nadie los usa y reina un silencio sepulcral. Después de todo, es una biblioteca. Los bergeres se reclinan 180º y lo mejor es que te puedes quitar los zapatos y todo. Acá lo que prima es un estilo bus salón cama.

2.- El asiento estratégico de la micro

“Oh, media weá dormir en la micro”, dirán ustedes. Pero dormir en la micro no es cualquier cosa. Al pegarse una siesta en el transporte público uno se expone a dos factores que pueden interrumpir el sueño: delincuencia y viejas que piden el asiento. Para minimizar esos factores de riesgo, tras años de estudios y métricas, hemos elaborado un gráfico 3D con el que creemos es el mejor asiento de toda la micro para poder dormir:

 

Los asientos marcados con Carita Feliz son los mejores para dormir. Los de adelante, que dan hacia la puerta, son fatales ya que te exponen demasiado a abuelitas flojas o al flagelo de la delincuencia. Cualquier lanza con medianas habilidades podría robarte tu cadenita de oro. Si te sientas en los que dan hacia el pasillo definitivamente lo perderás ante un abuelo o señora gorda que le da paja estar parada. Los marcados son precisos porque están alejados lo suficiente como para ahuyentar lanzas y pedidores de asiento.

1.- El sillón favorito

Aunque todas las otras opciones son buenas, nada supera al cómo sillón del living. Hay pocas cosas más gratas en la vida que quedarse dormido en el sillón después de ver La Cultura Entretenida un domingo por la tarde.

 

 

 

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