El cliché del rockstar con peticiones rídiculas vive una vez más con Katy Perry, quien además ordena sillas específicas y muestra  un odio parido hacia los claveles.

En un documento de 45 páginas, Katy Perry establece todas sus demandas para un concierto. Además los clásicos requerimientos comestibles (casi todos alimentos envasados de origen estadounidense, lo que hace preguntar cómo lo harán para importarlos a la mala), resalta que los choferes que lleven a Katy Perry no pueden hablarle, ni tan sólo mirarla por el espejo retrovisor. Tampoco pedirle autógrafos. Y de una chupada de pico, ni hablar.

Las peticiones son muy específicas: “los chóferes no pueden mirarla desde el espejo retrovisor“, advierte el documento. Además, pide sillas de huevo “de color crema o rosado pálido”. Y en flores también tiene sus gustos: pide “arreglos florales de hortensias blancas o púrpuras. En caso de que no estén en temporada, puede ser otro tipo de flores como rosas o orquídeas. ESTÁN ABSOLUTAMENTE PROHIBIDOS LOS CLAVELES“. En serio, en el documento está en mayúsculas y subrayado.

El texto completo está disponible por acá.

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