peromicabo

Partió la selección de Chile en el Mundial de Sudáfrica y de manera espectacular, haciendo un partido lleno de ataque, jogo bonito y dominación; donde si no le dimos boleta a Honduras fue por los nervios, la ausencia en la cancha del hombre del planeta gol y una pelota que es más rara que pescado con hombros. Eso es lo bueno. Lo malo es que te puede tocar ver el partido contra Suiza en algunos de estos escenarios.

5.- En la cama

cama

El partido de hoy se jugó a una hora en que se debería estar durmiendo. La Fifa debería arreglárselas para que en todo el mundo se vean los partidos en directo en la noche, cosa de verlos con un asado. Deberían comprar la última maquinaria en distorsiones espacio-temporales para tales efectos.  Pero mientras eso no suceda, los partidos serán temprano en alguna parte del mundo. Como acá, que a las 7.30 de la mañana las ganas de levantarse son pocas y la tentación de ver fútbol tapado con la frazada es alta. Pero qué error más grande, no se pueden gritar los goles ni comer un buen picoteo sin quedar lleno de migas. Sé que es difícil, pero porfavor,  hay que hacer un esfuerzo por La Roja.

4.- En el trabajo

trabajo

Las relaciones laborales dan para mucho, pero en pocos lugares puedes gritar “POR LA RECONCHESUMARE MEDIO GOL!” o “PUTA MARK CULIAO DEBISTE HABER DADO EL PASE PO WEÓN OH!” o un ya clásico “POR LA CHUCHA SOLABARRIETA CÁLLATE UN RATO!”.  Está bien, es el mundial, es Chile, y hay que gritar, pero saltar en el tablón en tu pega te puede hacer merecedor de un descenso, o que la empresa venda tu pase a La Casa F.C.

3.- En el Metro

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A veces es inevitable mamarse un partido en la vía pública. Por suerte, la radio siempre acompaña, y aunque no es lo mismo que verlo por la tele, los relatores siempre le imprimen emoción, aunque sea un partido más fome que el de uruguayos y franceses. Incluso en algunas radios, como ADN,  dan ganas de poner en mute a Carcuro y Solabarrieta para escuchar las tallas y un relato infinitamente mejor y sin chovinismos baratos y filosofía de cuneta tan propia de los relatores insignia de TVN. Pero en el Metro estás más cagado que Honduras, los televisores no pueden mostrar el partido y la señal de radio no llega a los túneles. Obligado a imaginarse los desbordes de Alexis.

2.- Con mujeres que no saben nada de fútbol pero juran que sí

minas

Puede sonar machista, retrógrado y cavernícola, pero quien diga eso claramente no ha pasado por la experiencia de ver un partido escuchando comentarios tipo: “Oye pero qué mino es Alexis”, “¿Ahora en el segundo tiempo Chile juega para el otro lado?” o el clásico “Ah puta los weones malos”. Para eso, mejor es encerrarse en un baño con una tele portátil. Claro, esto no se aplica a las mujeres que sí saben de fuchibol y están al tanto de todos los fichajes en Europa, tanto que te podrían dejar en vergüenza, pero son tan pocas, tan, pero tan pocas…

1.- Con Piñera

pinera

Como si el maremoto que se llevó buena parte de Dichato no fuera suficiente, los dichatinos tienen que aguantar ser el blanco de todo político o empresa que quiera posar para la foto de la reconstrucción de Chile. Hoy fue el turno del presidente Sebastián Piñera, quien avisó a toda la prensa que vería el partido en la Villa El Molino de Dichato. No sólo eso, si no que también pasó la noche ahí. La información de prensa de la presidencia habla de “viviendas de emergencia”, cuando otros medios, como Dichato Al Día, hablan de mediaguas, que hasta hace un poco más de un mes no superaban las 20.

Piñera puso una carpa para ver el partido y gritar el gol de Jean Beausejour, acompañado de su esposa la Chechi. ¿Eso apresurará la construcción de casas dignas? Ni siquiera realizó ningún anuncio respecto a las casas, y más encima, se sentó en primera fila, tapando la pantalla para el resto de los dichatinos. No contento con eso, mufó a la selección, al decir “Espero que contra Suiza tengamos un segundo triunfo. Eso nos va a clasificar”.

Y prepárense en Constitución que el partido contra Suiza lo quiere ir a ver allá. Por suerte esta selección no depende de las mufas ni de la calculadora.

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