king crimson

Nueva edición de la sección menos exitosa de nuestro sitio, en la que los extraterrestres extorsionan a los miembros de BrontoBeats para que salven al mundo con canciones tan pulentásticas, megatrónicas y fantabulosas como ésta.

¿Que mierda le pasa a los ingleses? ¿por qué tienen tantas bandas monstruosamente buenas? Es un verdadero misterio para la ciencia. Lo que yo no sé es por qué no pasa lo mismo con los franceses, que tiene tanta tradición de músicos suprahumanos. Como que el paso a lo pop no les sedujo mucho…

King Crimson es una de las bandas más pulentas entre todas las voladas, a veces irritantes, de los exponentes del rock progresivo.  Más allá de estar clasificados dentro de este tipo de música, ellos desarrollaron su propio discurso artístico y musical que inspiró a muchos, quizá demasiados.

Jamás incluían “partes” en sus canciones tan sólo por ponerlas o por alargar las canciones, que debe haber sido una de las costumbres más odiosas de los años 70’s  y que regresó en la década recién pasada, con esos collages rebuscados y vanidosos, sin pies ni cabeza, sin una orientación discursiva ni intencionalidad verdadera, si no que simples intentos ejecutados con torpeza para alcanzar la “originalidad”.

En esta canción, del disco “Lizard”, se muestra lo mejor de ellos, lo sutil, lo pequeño, lo apoteósico, y lo épico, en una suerte de relato medieval trágico con caballos, payasos elefantes y wea: un circo de dudosas artes.

Lo netamente técnico, musicalmente hablando, siempre lo he encontrado paja molida, y es muy poco importante la verdad, pero en este caso es bastante destacable, porque todo el virtuosismo de la banda está al servicio de la canción, y es preciso y delicado, y le pone el manso ni que estilo al relato.

El resultado es bastante raro, un poema que sólo un jipi podría imaginar, pero sin ninguna de las ideas odiosas de los jipis, y con la concepción de un mal, un mal profundo, que un amante de las flores jamás podría evocar.

Siempre he encontrado la zorra escuchar música vieja. Los viejos generalmente sorprenden cuando te hacen mirar lo actual con cierto grado de sospecha.Y esa disconformidad es completamente entendible, pero por sobre todo, justa: imposible conformarse con poco en el presente habiendo tantas joyas en el pasado.

King Krimson – “Cirkus”

Night: her sable dome scattered with diamonds,
Fused my dust from a light year,
Squeezed me to her breast, sowed me with carbon,
Strung my warp across time
Gave me each a horse, sunrise and graveyard,
Told me only I was her;
Bid me face the east closed me in questions
Built the sky for my dawn…

Cleaned my feet of mud, followed the empty
Zebra ride to the Cirkus,
Past a painted cage, spoke to the paybox
Glove which wrote on my tongue-
Pushed me down a slide to the arena,
Megaphonium fanfare.
In his cloak of words strode the ringmaster
Bid me join the parade…

“Worship!” cried the clown, “I am a T.I.
Making bandsmen go clockwork,
See the slinky seal Cirkus policeman;
Bareback ladies have fish.”
Strongmen by his feet, plate-spinning statesman,
Acrobatically juggling-
Bids his tamers go quiet the tumblers
Lest the mirror stop turning…

Elephants forgot, force-fed on stale chalk,
Ate the floors of their cages.
Strongmen lost their hair, paybox collapsed and
Lions sharpened their teeth.
Gloves raced round the ring, stallions stampeded
Pandemonium seesaw…
I ran for the door, ringmasters shouted,
“All the fun of the Cirkus!”

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