Phrazes for the young

Sé perfectamente bien que Julian es amigo de toda nuestra generación. Sé que si voy a algún carrete, va a sonar algo de él. Y sé muy bien que si digo algo malo de su nuevo disco, todos me van a querer matar o van a decir que no sé de música. Pero lo siento Julian, simplemente no te  entiendo.

The Strokes siempre han hecho música novedosa. Quien diga lo contrario está hilando muy fino, ni Television ni Velvet Underground ni Guided By Voices se parecen al sonido de The Strokes. En especial en sus dos primeros discos, que eran novedosos, tenían un sonido pulido y una preocupación por melodías que rompían con los clichés.

En Phrazes For The Young, Julian Casablancas pensó que ya hizo todo lo que podía con guitarras, y se tornó a los teclados y música electrónica. Lo que está bien, es un cambio, no tiene porqué ser malo. Pero realmente lo que hizo Casablancas, no lo entiendo. Está bien cambiar, se agradece y es re loable de parte de un compositor, considerando que podría seguir haciendo cancioncitas a lo The Strokes por siempre y forrarse con más plata de la que siempre ha tenido. Y uno podría creer que hay experimentación en este disco, pero es sólo una farsa.

La canción que abre el disco, Out of the blue, es un buen ejemplo de cómo el disco se fue por un camino fome. La introducción promete sonidos nuevos, como un teclado juguetón, pero esa impresión no dura ni 10 segundos y al final decanta por una canción que podría haber estado perfectamente en el último disco con sus compañeros Strokes. Left & Right in the dark comienza de manera más electrónica y es una de las mejores canciones del disco, aunque todavía se parece a The Strokes, pero más playero. 4 Chords of the Apocalypse la escribió con sus compañeros de banda, y suena como un blues desgastado con un solo de guitarra a lo Brian May sin mucho sentido. Los primeros segundos de Ludlow St. son sacados del Low de David Bowie, y después es una canción media country. En realidad, todas las canciones del disco suenan como algo que escuchaste mil veces antes, y la única novedad que agrega Casablancas está en los arreglos.

Hay baladas, canciones pop y canciones caladas que probablemente serán singles, pero son canciones muy convencionales, si uno escuchara la mezcla en bruto, son sólo los arreglos los que, superficialmente, le dan un aire novedoso. A veces se sustenta mucho en los “soniditos” pero no hay nada de fondo que lo sustente. Es como si tomara cualquier canción de The Strokes y le pone encima arreglos electronicos, baterías a lo Timbaland y cosas como sacadas del último de Yeah Yeah Yeahs.  Y eso es lo malo, si lo mejor de mi amigo personal Julian es su originalidad.

El disco es aburrido, no hay ninguna propuesta, y a pesar de durar 40 minutos, todas las canciones bordean los cinco minutos, cuando se podrían haber resuelto en menos que eso.  Igual hay canciones buenas, como Out of the blue, Left & Right… y Glass. Son canciones que decantaron por un camino más original que el resto. Así que para no quedarnos tanto con lo malo, las ponemos a continuación.

Glass

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Left & Right in the dark

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