biba chile!

Sexual Democracia nunca debió haber sacado “Buscando Chilenos 3″. Fue el disco que sepultó su carrera.  Yo se los advertí, pero no me escucharon. Y tenía razón.

En fin, última parte y final de la lista de Brontobeats! Ahora, a comer asado o anticuchos vegetarianos, empanadas y tomar chicha que en realidad no es ná chicha si no que bilz con algún destilado.

6.- Lucybell – Caballos de histeria

¿Sabía usted que Lucybell antes de ser una banda como el pico, era buena? Es difícil de creer que ese “power trio” que hace canciones para preadolescentes tuvo a lo menos tres discos donde realmente se esforzaron en crear buena música.
El “Disco Rojo” fue el último de la banda con su formación original, después alrededor de tres integrantes se apestaron y se fueron. De hecho, mientras grabaron el disco, se llevaban pésimo y fue un proceso muy tenso, lo que afortunadamente para nosotros, que no los conocemos en persona y no tuvimos que mamarnos sus peleas, generó un disco buenísimo. Es oscuro y denso, con una que otra joya, como esta canción.

Este fue un single que pasó piola entre “Flotar es caer” y “Sembrando en el mar”, pero es la que mejor representa la atmósfera del disco, tan denso que pareciera que en cualquier momento se van a agarrar a combos.

5.- Los Prisioneros – La voz de los ochenta

En el noticiero de las 9 hacen un flashback a esa loca década de los ’80. Se ven pantalones ridículos, chasquillas que desafían la gravedad, hombreras y una que otra protesta (o cero protestas si es que es el Mega). ¿Y qué es lo que suena? “La voz de los ochenta”. Pero no es una canción para bailarla  feliz. Es un grito de Jorge Gónzalez, habla de hacer cambios, de que esa era su oportunidad de, aunque suene infantil, cambiar el mundo. Y finalmente esa generación si logró algo, o si no todavía tendríamos milicos en el poder.

Cada acorde del coro es como un puño levantado. Es una canción esperanzadora para una época de mierda.
Y acá un increíble video de Don Francisco presentando a unos tales “Prisioneros”. El público es para cagarse de la risa, gente coreando “Sangre latina necesita el mundo, roja furiosa y adolescente” mientras están vestidos como viejos.

4.- Los Jaivas – La poderosa muerte

Los Jaivas no eran unos jipis cualquiera, eran jipis profesionales, y por ende, todo lo que hicieron lo hicieron con el más estricto rigor pachamámico. Nada de cosas al voleo o al tun tun, no señor, la cosa o se hacía bien o no se hacía no más. En “La Poderosa Muerte” esta idea toca el cielo. Debe ser una de las grandes composiciones de rock de Sudamérica. Es larga como ella misma, pero espectacular. Toma un poema de Pablo Neruda, lo mezcla con rock progresivo, música andina, le pone una trutruca interestelar y porsi fuera poco, la tocan en Machu Picchu y wea. El cruce, el concepto y el resultado la transforma en una obra esencial del repertorio americano.


(5:30 muy tierno y jipón jaja)

3.- Los Tres – Traje Desastre

En algún momento de esta lista tenían que aparecer Los Tres.  Representan lo mejor de la música nacional de los ’90, y de hecho, no disfrutar de Los Tres es casi tan poco chileno como comer una empanada con tenedor y cuchillo.
En 1995 estaban en su apogeo, y MTV les ofreció hacer un Unplugged. Para un país aún más provinciano que ahora, eso era motivo de orgullo nacional, casi para salir a Plaza Italia a romper un paradero. Y es un disco donde demuestran por qué sus canciones son tan espectaculares, desde la base acústica más básica, son de una complejidad que ya se lo quisiera algún metalero progresivo.

En “Traje Desastre”, como tan torpemente la introduce Álvaro Henríquez, es el único tema inédito del Unplugged. Con tan sólo instrumentos de “palo” logran uno de los coros más poderosos de su carrera.

Además, puta que estaba flaco Álvaro Henríquez.

2.- Violeta Parra – Volver A Los 17

El uno y el dos tienen algo en común: da exactamente lo mismo la canción elijamos. Podríamos elegir una al azar y ya está, da lo mismo. Es tal el valor de sus autores que se sobrepasa la idea de canción, y sus virtudes alcanzan a toda su obra.

Si bien ésta canción de Violeta Parra no fue la número uno, es simplemente por una razón que la vamos a explicar en la siguiente reseña, pero está claro y absolutamente fuera de discusión que Violeta es la numero uno: lejos, el músico más importante, trascendental y vanguardista que este país haya concebido. Y más allá de que sea un personaje importante en la historia de la música chilena, la calidad de su obra puede codearse perfectamente con cualquiera otra proveniente de los “grandes” a nivel mundial.

Sin duda, no le quitamos el valor a la obra de otro grande como Victor Jara, que también tuvo una obra que trascendió las fronteras y elevó a tal nivel que podría mirar desde muy alto al resto de la obra de otros chilenos, pero lo que sucede es que lo de Violeta fue simplemente avasallador.

En este caso, escogimos “Volver a los 17”, aunque me hubiese encantado tomar una de sus composiciones para guitarra. Pero ésta tiene una gran ventaja, porque toma un poco de todo lo que hizo, y en líneas generales, traduce el sentido de su búsqueda como creadora y el color de sus paisajes musicales.

…Y le doy cualquier color.
Igual , si le interesa, acá le damos más color todavía.

1.- Victor Jara – Manifiesto

Y finalmente, el Namber wan! Tunturumturum (entiéndase como un redoble de tambores). Y el gran ganador, el vencedor de la lista dieciochera de brontobeats es el fantabuloso señor Víctor Jara. Y aunque era medio previsible, no deja de ser justo, pese a que haya tenido pelearse el premio mano a mano con la choriza de la numero dos. Ahora, ¿porqué pusimos “Manifiesto” de Víctor Jara (tenía unas ganas de poner Luchín o El Aparecido) como número uno si dijimos antes que la otra era la número uno? Bueno la razón no es muy simple, y por supuesto, es bastante discutible, pero, sin duda, es lo que se siente más desde lo profundo y es ésta: “Manifiesto” es una canción que tiene la función, era que no, de eso, un manifiesto. Pero, ¿qué tipo de manifiesto? El manifiesto de una necesidad artística, de un devenir político, una ética y una dirección, y es por ende, esencial. Aquí se resumen las palabras del fondo del gestar de las músicas nacidas y por nacer; una relación que une las ideas y los objetos tangibles; el sentido, el deseo y el principio de los creadores. Aquí Víctor Jara nos brinda en un poema el porqué de la existencia del arte de la canción popular, y lo plantea como un arte justo, necesario e imprescindible, que está relacionado directamente con la vida y la construcción de ella, tanto en un nivel individual como colectivo, que no es etéreo ni mucho menos un lindo pasatiempo.
Como canción, es una de esas que podríamos considerar emblemáticas, poderosas e inmunes al efecto del tiempo. Una de esas que se invocará y se plantará frene a los oyentes, sin mediar el correr de los años ni el contexto y sólo morirá el día en el que no haya para recordarla. Por eso es la numero uno de nuestra lista, por que sintetiza e invoca toda en su extensión el porqué del dedicarse a eso de la guitarrita o la zampoña o la guitarra eléctrica o el supermega sinte blaster 4000 y la razón por la cual el resto de la música que no es buena, es como el pico.

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