aline te amo

Este era un misterio de carácter nacional, aún más misterioso y nacional que la frenética búsqueda de esa tal Elisa en la que, gracias a Dios, jamás participé porque no vivo en Chile y me creo bacán al decirlo. A Paola, muchos la creyeron muerta. Pero no, la despampanante ex modelo y conductora de televisión fue hallada felizmente con vida.

Paola Camaggi en los años 90, junto a Alfredo Alonso, era como una especie de tótem implacable que simbolizaba el éxito y la fama eternos. Yo creía que su legado jamás claudicaría, y la luz de su “ángel”, esa misma luz que la llevó a la cima animando una noche del festival de viña del mar, jamás se apagaría y nos iluminaría eterna e incansablemente.

Fue parte del selecto grupo de personas, el llamado “círculo de hierro”, que trabajó como panelista de Video Loco, lujo del que sólo unos pocos como  Eliseo Salazar o Checho Hirane pueden jactarse. Además, actuó en una teleserie que, en mi opinión, es por lejos la telenovela con la mejor canción, cantada por la guachita ezkizita de Aline Kuppenheim: “El Amor Está de Moda”. Luego, soprendría a todos en una nueva aparición como actriz en  “Marrón Glacé, El Regreso”  y un protagónico en la inolvidable “Santiago City”.

Paola Camaggi en Video Loco

Pero todo terminó en un incierto año a finales de los noventa y a comienzo de los dosmiles.  Paola desapareció de la faz de la tierra y dejó a cientos de deudos, entre ellos este humilde servidor, confabulando teorías que iban desde una abducción extraterrestre a un macabro asesinato con miembro de la mafia del tolueno involucrados.

Fue muy curiosa, quizá demasiado curiosa su desaparición. No recuerdo el momento exacto ni su último programa, pero fue un suceso insólito, como la cancelación de “Cóctel” con Kike Morandé o la falta de ofertas televisivas para Titi García-Huidobro.

Pero, finalmente, Paola Camaggi no estaba ni muerta ni desaparecida, estaba en… su casa. Se había alejado de la prensa y la malvada televisión que la perseguían. Cuando apareció en “El Baile” de TVN como por arte divina, primero nos comprobó que efectivamente no estaba muerta. Luego nos contó que durante todo este tiempo en el que estuvo fuera de las cámaras, no le trabajo un peso a nadie y que se dedico simplemente a viajar y hacer vida familiar. Chúpate esa. Y que si no había salido en la tele era simplemente porque no quería porque estaba completamente chata. Y que no se arrepentía ni un poquitito de haber estado desaparecida porque lo paso bomba caballo galla y que se dejaran de weviar de una vez por todas con ese weon de Alfredo Alonso que como tan pegados si la weá pasó hace la cachá de años. Requetechúpate esa.

Debo reconocer que con todo esto Paola me hizo enojar. Significaba que en todos estos años en los que estuve sufriendo por su ausencia, ella estaba de lo mejor, completamente despreocupada de sus fans y que ni siquiera se le pasaba por la cabeza el volver, aunque sólo fuera por nosotros, sus fieles seguidores.
Pero luego, ya mas en frío, pensé asi como para mis adentros, queriendo encontrarle a esta  situación dolorosa el lado positivo, me dije: una de las leyendas de la década pasada está viva y en cualquier momento puede regresar a deleitarnos tal como lo hizo en esa época dorada en la que la luz de estrellas como Jorge “Chino” Navarrete y Roberto Poblete iluminaban nuestros caminos.

Oh, Dios, que así sea.

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