oasis

Empecé a jugar de nuevo el Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 2 (el tres es mejor pero éste es más fácil) y recién encontré las 7 bolas del dragón. Apareció  Shenlong y me dijo que me iba a cumplir un deseo. Yo le dije al dragoncito que sólo hay un deseo que me quita el sueño desde hace una década y media: que los hermanitos Gallagher se maten y acaben definitivamente con esa mierda de Oasis o cualquier intento de proyecto alternativo de una vez por todas.

Bueno la noticia circuló por cuanto medio hay en el mundo. Pero la los dimes y diretes al parecer, no acabarán pronto. Los hermanos Gallagher nuevamente se han peleado y anuncian el quiebre definitivo de una de las bandas con el éxito más inexplicable de la historia de la música pop que, a lo largo de su trayectoria, ha vendido más de 50 millones de discos. La cosa empezó así: un día, Liam llegó por su cuenta a un concierto en Paris y lo hizo borracho. La actitud poco profesionals del más pequeño de los Gallagher calentó el ambiente y los hermanitos se pusieron a discutir. Hasta tal punto llegó la mocha, que Noel terminó rompiendo haciendo pedazos una guitarra (es una lástima que no se la haya roto en la cabeza, pero bueh…). A raíz de esto y obviamente por un sinnúmero de otras patéticas situaciones pasadas, Noel decidió retirarse una vez más de la banda, esta vez “definitivamente”: ya no aguanta más a su hermano. Liam le comentó a la prensa el porqué de la mala relación entre ambos, dijo que a él no le gusta Noel y que a Noel no le gusta su persona.
Pero la cosa no acabó ahí, ahora Noel se lanzó con una más de choro porque el cabro es del corte: “They say never work with children an animals. No one mentioned fucking morons though, did they” que la española sirnifica: “hermano, ERES UN SACO DE WEAS”.
Terminó con una vacilación profesional hacia su hermano chico, ironizando sobre su línea de ropa Pretty Green (sí, tiene una línea de ropa): “Creo que se le vino toda la porquería de la moda a la cabeza. Es un placer darle tiempo y espacio para trabajar en la colección otoño/invierno”.
Para mí, este par de pelmazos deben una parte de su fortuna a estas peleas, por lo que me resulta medio raro el asunto y no creo que sea el adiós definitivo de la banda. Ahora, si el dragón Shenlong me escucha, y esa agrupación infernal se acaba para siempre, bailo cha cha chá en pelotas en plaza Italia durante 36 horas seguidas sin parar.

BONUS: dos ángulos de un acto de justicia interestelar

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