pj-harvey-john-parishss

La segunda entrega de éstos músicos en forma de dúo, publicada el 30 de marzo del reciente año, viene con 13 años de diferencia respecto de su trabajo anterior. Aquí, la obligada brontorevisión.

Yo en verdad no tengo idea de qué es lo que esta de moda, qué es lo que está siendo valorado o qué es lo que se pide o exige a los músicos pop hoy en dÌa (¿pedir? ¿exigir? que ideas tan raras…). Hay bandas, de las que no vamos a hablar jamás en esta revista a menos de que sea estrictamente necesario, que están de moda o que traen los sonidos nuevos, que sencillamente no me mueven un pelo. Y me refiero a gente aclamada por Pitchforkmedia y tantos otros referentes de la palabra-ley en la música “Indie”. Pero traen “lo nuevo”, el don mesiánico en el mundillo de la “vanguardia”.
En Pitchfork, por ejemplo, a este disco del dúo le dan un 6,2, en una escala de uno a diez (¿que rayos es eso de ponerle nota a los discos? bah…), y en el mismo sitio, el nuevo disco de TV On The Radio, una banda, entiendase, novedosa, tiene una calificación de 9.2.

Bueno, en “A Woman A Man Walked By”, existe una mezcolanza bastante extraña. Está la PJ Harvey que todos conocemos, la PJ Harvey del “White Shalk”, el Jon Parish que todos conocemos, pero también, ciertos aspectos no tocados por ambos músicos en el pasado, cosas que quizás hemos visto en otros grupos, pero no en ellos. Cuando pasan estas cosas, puede resultar cualquier cosa. En este caso, el resultado es bastante extraño, aunque muy interesante. A medida que pasan los temas, de pronto no diferencio cuando la música del álbum transita en el pop cualquiera, con otra de sus infinitas caras (algún sonido medio loco por ahí), pero con el mismo fundamento, la médula del asunto, y bruscamente, pero de forma imperceptible (pareciera una contradicción, ¡pero no! ¡Así funcionan las mejores cosas en esta vida!), pasamos a tierra de nadie. Y es que, bueno, se trata de gente talentosa que más o menos sabe lo que hace.
Pero lo que cierto es que es un disco de “canciones”, así tal cual, como suena. Nada muy fuera de lo común, pensará alguno. Pero es básicamente eso: canciones, así, tal cual, con estrofas, coros, puentes y esas cosas… pero canciones notables, eso sí.”Passionless, Pointless”, o “The Chair” por ejemplo, son dos piezas increíbles, maravillosas.

Ahora, “lo nuevo”, no radica en el “qué” sino en el “para qué”. Un ejemplo: voy a hacer un sonido único que jamás nadie ha escuchado, una motosierra mezclada con una garza. Es probable de que nadie lo haya hecho antes, pero nadie ha hecho esa cosa en particular, mas la idea, es ya muy añeja. Como en la pintura, si te traigo un cuadro de manchas, quizás son únicas, pero la idea ya está hace rato. En el fondo lo que importa es esa cosa en su presente, qué esta haciendo, para qué está siendo utilizada.

Y digo, este disco tiene cosas nuevas. No abundan, pero las hay. A primera vista, podríamos pensar en que radican en la exploración de timbres o en la mezcla de pasajes raros, como en la canción que le da el título al disco, o en “Pig Will Not”, pero no creo que estén allí (porque además no es algo así como que ¡uy, que nuevo!), más bien están en cómo usan lo que usan y para qué lo usan. Y no es que sea algo de otro mundo, pero tiene mucho sentido.

En conclusión, es un buen disco. No sá si el mejor, si el más extraordinario de estos músicos, pero eso no tiene ninguna relevancia. ¿Y viene a salvar el mundo y a la música de su constante estado de incertidumbre, como un gatito abandonado en la calle que necesita de un amo bondadoso que lo alimente y le de refugio, o es el nuevo Jesús rockero que nos trae la novedad para nuestras aburridas vidas? No. Esas cosas las tiene que solucionar uno mismo, digo, ¡resuelve tus problemas solo, indie de mierda!

Relacionados